¿Me ayudas a averiguar cuánto cobra en realidad un traductor?

Hola,

He creado una encuesta para saber cuánto cobra un traductor. Son solo 10 preguntas y cuantas más personas participen, mejor. Lo ideal es que contesten personas con diferentes especialidades, tarifas, años de experiencia, puntos de vista sobre la traducción…

Cuando consiga suficientes respuestas, combinaré los resultados con los datos que he recopilado poniendo ofertas de trabajo en ProZ* (todo de forma anónima) para tener una idea algo más precisa de cuánto cobra un traductor y compartiré los resultados en este blog.

Habrá personas que no puedan/quieran contestar a todas las preguntas. No pasa nada, cada respuesta cuenta. Las respuestas son abiertas, por lo que podéis indicar todos los “dependes” y todos los ejemplos que queráis.

Creo que este es un tema muy interesante y que la respuesta a la pregunta suele ser demasiado vaga, que yo lo entiendo, ¿eh? A mí tampoco me gusta decir “cobro X”. También sé que depende de la especialidad, del grado de dificultad, de si hay que maquetar, de si es fin de semana, de si es con urgencia, de si es jurada, de si son 4 palabras…EN FIN, de muchas cosas. Todo eso se puede indicar en la encuesta.

Muchas gracias a todos

* Las ofertas de trabajo eran reales ¬¬

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El día que publiqué una oferta de trabajo en ProZ

Hace unos días me ofrecieron dos traducciones inversas, al inglés y al francés. Decidí aceptarlas y buscar a 2 nativos que las revisasen (a los que pagaría de mi bolsillo), así que publiqué una oferta de trabajo en ProZ. Fue un día un poco raro porque normalmente soy yo la que busca trabajo y no la que ofrece (y menos mal porque vaya rollo). Contestaron a mi anuncio 23 personas.

Los datos de la revisión eran los siguientes:

Temática técnica

Revisión de una traducción del español al inglés y al francés en Word

No incluí tarifa

Pedí que fuesen nativos

Adjunté 2 frases para que las tradujesen

Me contestaron traductores que acababan de empezar y traductores con muchos años de experiencia. Me sorprendió que gente con mucha experiencia, un CV que ya lo quisieran muchos y recomendaciones de clientes anteriores cobrasen entre 0.03 y 0.04 EUR por palabra revisada, mientras que los que pedían más eran agencias y personas con menos de 5 años de experiencia. Este es un resumen de las tarifas, ordenadas de menor a mayor:

Revisiones ES>EN Revisiones ES>FR
0.014 EUR 0.021 EUR
0.015 EUR 0.021 EUR
0.02 EUR 0.021 EUR
0.021 EUR 0.03 EUR
0.023 EUR 0.03 EUR
0.025 EUR 0.04 EUR
0.029 EUR 0.08 EUR
0.036 EUR 0.09 EUR
0.043 EUR ¿?
0.08 EUR
0.08 EUR
24 EUR/hour
25 EUR/hour
¿?

Eliminé de mi lista a las siguientes personas:

1) A los que no hicieron la prueba. No sé si no se habían fijado en que había que traducir esas 2 frases (27 palabras), si les había dado flojera o qué, pero no tenía tiempo de ponerme a mirar currículum  (ya sé que eso ha quedado muy workaholic, pero ese día estaba muy liá) ni de pensar en si eso indicaba que eran despistados y en que me iban a cafrear la traducción.

2)  A los no nativos.

3) A los presupuestos demasiado altos para mi bolsillo. No iba a pagar por la revisión más de lo que me iban a pagar a mí por la traducción. Se ve que algunas personas cobran 0.09 EUR/pal por revisión, aunque no conozco a ninguna personalmente.

4) A los que cometieron faltas de ortografía en su traducción. Vale que te equivoques en el texto de “Hola, soy traductor ES>FR” porque no estés escribiendo en tu lengua materna, pero en la traducción NO.

5) A los que hicieron una traducción muy churri.

6) A los que no indicaron su tarifa. Igual que no tenía tiempo para mirar todos los CV, tampoco lo tenía para ponerme en contacto con las personas en cuestión y preguntarles cuánto iban a cobrar.

Jo, tío

Jo, tío

Eso me dejó con un total de 6 candidatos que tenían un CV interesante, habían hecho bien la prueba y cobraban una tarifa que me podía permitir. ¡6 de 25!

Los criterios que seguí para encontrar a LOS ELEGIDOS fueron:

– Traducción favorita (difícil elección).

– Las estrellitas de ProZ (comentarios positivos de clientes anteriores).

– El más “caro”. Un traductor-revisor que cobre menos de 2 cénts/palabra por un texto técnico me resulta sospechoso.

Ese día también descubrí algunas cosas que supongo que también molestan un poco a otras personas que ofrecen trabajos:

– Parrafadas inmeeeeeeeensas. ¿Por qué me cuentas lo que has hecho en los últimos 30 años? Con que hagas la prueba, indiques tu tarifa y me digas si has hecho traducciones relacionadas con el tema es suficiente.

– Información irrelevante en el cuerpo del mensaje. Por ejemplo: herramientas de TAO cuando el documento es un Word de 1500 palabras, otros trabajos que no tienen nada que ver con el tema del texto ni con la traducción…

–  Personas que tardan en contestar a los correos. Encontré un revisor que me gustó, le envié un e-mail preguntándole una cosa y me contestó 2 días después. Para entonces, con todo el dolor de mi corazón, ya le había dado el trabajo a otro revisor.

– Personas que son trilingües. Un revisor (?) español se ofreció a revisarme ambos textos: el ES>EN y el ES>FR. ¿De verdad? ¡Diiigo!

– Personas que indicaban su tarifa en horas. Ya sé que es algo bastante común (incluso yo lo he hecho alguna vez), pero trabajar con alguien a quien no conoces sin saber cómo trabaja ni cuánto te va a cobrar…Mal rollo.

En fin, todavía no sé si sacar alguna conclusión de esto, pero quería compartirlo con la clase. Perdonad la parrafada y que paséis buena semana 😉

Los “listos” son nuestros enemigos

Cuantos más días pasan, más cuenta me doy de que hay mucho listo (en el sentido despectivo) en este mundo, el de la traducción y el de ganar dinero en general. Hay listos a secas, “listos” y listos que de tan listos que son, son tontos.

Ejemplo de LISTO:

– Hola Ana, tengo esta traducción muy facilita (todas son facilitas) y voluminosa (sí, voluminosa sí que es, gracias, majo), ¿estás disponible?

– ¡Sí! ^_^

[Ana traduce 12 horas al día durante 5 semanas. Pega un post it en la pantalla con el dinero que le han dicho que le van a pagar para alegrarse la vista de vez en cuando, ya que la pobre no ve la luz del sol. Por fin, envía la traducción y la factura.]

– Oye, que mi jefe dice que eso es mucho dinero. Tenemos que rebajar unos 2000 euros.

– ¿Cómorrrrrrr?

– Eso, y que si no, no contamos más contigo.

[Un sentimiento de WTF?? invade el cuerpo de Ana que, cabreadísima, pasea por su casa pensando a qué puede darle un puñetazo. Ha de ser algo duro para que duela un poco, pero no tanto como para hacerse daño y no poder traducir si le mandasen otra cosa. Se decide por una puerta.]

– Deja que me lo piense. [Ana consulta con sus padres. Su madre le dice que haga la rebaja, que de todos modos ganará mucho dinero y que otro encargo como ese sería maravilloso. Su padre suelta un “que les den por culo, tú pídeles lo que te dijeron, que lo hubiesen pensado antes”.]

– Venga, pues rebaja, pero 1500 que 2000 es demasiado.

– Lo hablaré con mi jefe.

Al final, Ana rebajó 1500. No volvieron a encargarle nada (la empresa cerró, Ana hizo la traducción divinamente y no tuvo culpa, ¿eh?) y desde entonces Ana sigue la filosofía de “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Y se pasa las promesas de “long term projects”, de “long term collaborators” y de “2 years projects” por el arco del triunfo.

Ejemplo de “LISTO”:

Oferta: Buscamos a profesionales que quieran colaborar con nosotros para añadirlos a nuestra base de revisores y enviarles muuuuchos proyectos. Pagamos 0,03 EUR por palabra revisada.

[Ana está de acuerdo. No le parece mucho dinero, pero tampoco cree que sea demasiado poco, así que manda su CV.]

– Hola Ana, tendrás que hacer una prueba de revisión para nosotros, ¿estás de acuerdo?

– Ajá.

– Estupendo. [La señora le manda a Ana una prueba de revisión de 8 páginas (HELLOOOO???)]

[Esta historia es bastante corta porque Ana abre la prueba de revisión, se da cuenta de que la traducción la ha realizado una máquina o un mono que no sabe español, se da cuenta también de que tendría que volver a traducirlo todo de nuevo y tras valorar pros (?) y contras (!) decide disfrutar del fin de semana, esta vez sin endiñar a la pobre puerta.]

Ejemplo de LISTO QUE DE TAN LISTO QUE ES, ES TONTO:

– Hola Manolita, tenemos una traducción de 40.000 palabras ¿te interesa?

– Sí, ¿para cuándo sería?

– Para pasado mañana.

[Manolita va a casa de Ana a quejarse. Ana se pregunta qué clase de persona encarga 40.000 palabras para pasado mañana. Manolita dice que hará lo que le dé tiempo. La empresa acepta. Todos contentos, aunque queda demostrado que hay gente que no vale para encargar traducciones.]

Bueno, como la parte criticona que hay dentro de mí se ha quedado a gusto, os dejo este vídeo de la película “Mejor Imposible” con el que seguro que muchos de los que trabajáis en casa os sentís identificados:

No, gracias.

El otro día me llegó al correo una oferta de trabajo en la que ofrecían revisar un texto a 0,003 USD por palabra (OJO: cero-coma-cero-CERO-tres). Al principio pensé que querían pagarme 3 céntimos, pero luego vi que nanay. ¿Cómo es posible que una persona pretenda que otra pase unas 5 horas revisando por 10 cochinos euros? Sinceramente, prefiero quedarme tirada en el sofá viendo Divinity o mirando un punto fijo en la pared.

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No voy a entrar en el eterno debate de cuánto debe cobrar un profesional por su trabajo porque cada uno es cada uno y sus circunstancias, pero por 10 euros no me parecía bien que mi impresora hiciese el esfuerzo de escupir esos 14 o 15 folios con el consiguiente gasto de tinta, electricidad y desgaste de las yemas de mis dedos.

En fin, puse en Twitter en plan broma que iba a preguntarle al cliente si se le había colado un cero, pero al final se lo pregunté y me quedé bastante a gusto. Y eso es lo que voy a hacer a partir de ahora y es lo que os propongo que hagáis también (siempre que vuestras circunstancias os lo permitan). Muchas veces da pereza contestar a un cliente que ha enviado el mismo correo a tropecientos traductores, pero creo que el esfuerzo merece la pena.

Por supuesto, no hace falta ser maleducado ni borde. Se trata de hacerles saber que te parece ridículo que pretendan pagarte tan poco, que no es lo que sueles cobrar y que por ese dinero solo pueden conseguir algo de pésima calidad.

Esto me ocurrió hace 5 días y todavía no me han contestado (ni creo que lo hagan). Puede que tampoco vuelvan a ofrecerme nada, aunque como dice el refrán “a cliente rata que huye, puente de plata”.

Caso real: vivir con el enemigo

Oh sí, muchos sabréis de qué hablo.

Ese padre que llega a las 9 de la noche y te dice:

-Niña, ¿has visto el correíto que te he mandado?

-Qué va, llevo liada todo el día.

-Nada, es una tontería, una carilla que me tienes que traducir.

-Pero papá, justo iba a salir ahora…

-Bah, ¡pero si solo es una carilla! Eso lo haces tú en un momentito.

-¿Te corre mucha prisa o qué?

-Hombre…si me lo tuvieses listo para mañana sería perfecto.

-Bueeeeno…[carilla con un 90% de texto incomprensible sobre un tema totalmente desconocido]

Y en ese momento en el que tu padre/madre/abuela/tío/primo/amigo del alma te entrega esa cosa que va a tenerte pegado a la silla más de una hora tienes tres opciones:

a) Decir que no y sentirte como el súper villano más cruel del mundo (porque estoy hablando de gente querida, no de “coleguitas” que se acuerdan de ti cuando les conviene) .

b) Decir que sí y sentirte la persona más tonta del mundo por acabar aceptando trabajos no remunerados a horas apestosas de la tarde/noche.

c) Mudarte rápidamente y fingir que no eres autónomo/a sino una persona con horarios fijos que tiene un trabajo de esos a los que hay que IR.

papayyo

Anécdotas traductoriles: la carta de recomendación

Yo creo en la suerte. No en que haya personas con suerte y personas sin ella, sino en la suerte tal cual. Y con esta carta de recomendación no la tuve.

Tras más de un año trabajando para una web de hoteles, lo que me permitió descubrir cosas como que hay piscinas con música subacuática y hoteles nudistas en México, me dijeron que ya no tenían tanto trabajo para mí y que, sintiéndolo mucho, sayonara, baby. A esas alturas de mi corta vida laboral ya me había dado cuenta de que las cartas de recomendación son bastante importantes a la hora de conseguir otro trabajo, sobre todo cuando eres nueva, así que les pedí una.

Me dijeron que sí y me mandaron una carta bastante simpática con clásicos como la calidad, la productividad, la puntualidad, etc. Yo, supercontenta con mi carta, la vuelvo a leer y cuando llego a la firma… ¡¡veo que la señora que la firma se apellida como yo!!

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¿POR QUÉ, SEÑORRRR? ¡¿POR QUÉ?!

Ofú, y es que encima mi apellido es Ayala, que no es que sea muy raro, pero todos los que conozco son de mi familia, salvo Francisco Ayala y un futbolista que también se apellida así (bueno, y gracias a Wikipedia ahora sé que Daddy Yankee también ¬¬).

En fin, que ahora cuando me piden referencias me da apuro darles esa. Y más apuro me da dársela y especificar algo como “oye, que no es de mi familia, ¿eh?”. Mi gozo en un pozo.

Nota:

El mismo día que publiqué la entrada hice caso a uno de los comentarios y escribí a mi “tocaya de apellido”. Al día siguiente, me contestó (resulta que incluso había leído el artículo xD) y me envió otra carta de recomendación nada sospechosa de “enchufista” 😉 ¡Yuju!

Marketing para traductores: estrategias de diferenciación

La estrategia de diferenciación consiste en resaltar aquellos atributos de un producto que puedan contribuir a que sea percibido como distinto. Cualquier producto se puede diferenciar, hasta las traducciones: son caras, son baratas, son de calidad, las hacen gente joven y “maleable”, las hacen personas con experiencia, 100% de entregas dentro del plazo, han sido revisadas por expertos, el traductor está disponible las 24 horas, el cliente participa en la traducción, te atienden personas simpáticas, las revisiones se hacen en papel reciclado, un tanto por ciento va destinado a una ONG…y así hasta el infinito.

Estos atributos que se pueden resaltar pueden ser de todo tipo: tangibles, intangibles, subjetivos, simbólicos…Lo que importa es que el producto sea DIFERENTE. Básicamente, hay 2 formas de diferenciar el producto: incrementando las fuentes de valor positivas (lo cool de nuestro producto) o disminuyendo las fuentes de valor negativas (lo not cool de nuestro producto).

¿Cómo se pueden incrementar las fuentes de valor positivas?

-Fardar de tu amplia gama de productos. Este es un método muy utilizado por las empresas, pero creo que en el caso de la traducción solo funcionaría en el caso de las agencias o grupos de traductores. Lo siento, pero los “expertos” en 47 campos no me inspiran mucha confianza.

-Fardar de la calidad de tu producto. La calidad debe ser algo constante.

-Fardar de la fiabilidad de tu producto y de la facilidad de reparación. Estimado cliente: si algo no le gusta, lo corregiré y si descubre que su empresa tiene un manual de estilo y terminología que podría haberme sido útil hace 5 meses -cuando empecé su proyecto- la incorporaré a la traducción por el módico precio de 100 pesetas (por ejemplo).

-Los servicios añadidos también son muy importantes. Si siempre entregas las traducciones dentro de plazo, si contestas a los correos en menos de 24 horas, si a partir de cierta cantidad permites que te paguen en varias veces…¡FARDA!

-Véndete. ¿Qué sabes hacer? ¿Eres una persona curiosa y estás siempre formándote? Dilo. Ah, y también sé profesional y amable con tus clientes, a nadie le gusta que le atienda un cardo borriquero.

-La última fuente de diferenciación positiva que conozco es la imagen. Si tienes una imagen, úsala. Algunos ejemplos, dependiendo del dinero que se quiera invertir, serían anunciarse en revistas especializadas, repartir folletos, enviar algo con nuestro logo a nuestros clientes…¡imaginación al poder!

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¿Cómo se pueden reducir las fuentes de valor negativas? (Uuuuh, ¡huele a pelea!)

-Una forma muy utilizada y polémica es la de reducir el precio. Es la forma más clara de diferenciarse (el mundo es así, no lo he inventado yo…), al menos en la fase de introducción del producto. ¿Es ético?, ¿me dejarán de hablar algunos colegas?, ¿podré subir luego los precios?,  ¿perderé algún cliente cuando les aumente la tarifa? La respuesta a todas estas preguntas es “puede”.

-Otra forma es reducir el tiempo que tarda el cliente en adquirir el producto. Como ya sabéis, la puntualidad es esencial.

-Reduce el esfuerzo que tiene que realizar el consumidor. Ejemplo: si creas una web, que sea sencilla; ofrece varias formas de pago a tus clientes; contesta con rapidez a los e-mails…

-Y, por último, reduce el riesgo percibido. Aquí se incluye el riesgo psicológico (¿será fiable este tío?, ¿me lo entregará a tiempo?, ¿me lo entregará ever?), el riesgo de funcionamiento (¿y qué hago si se equivoca esta tía?, ¿y si no me gusta?, ¿y si me cambia el formato?) y el riesgo económico, aunque ese riesgo sobre todo lo tenemos nosotros (¡yuju!). Aquí cobra especial importancia la imagen de marca, que queda seria, formal y da esplendor.

 

Y esto es todo lo que sé, de momento, sobre las estrategias de diferenciación (más alguna cosilla más que me guardo para hacerme con el control del mundo). Espero que alguien haya aprendido algo nuevo sobre algo. También lamento que los fascículos de “marketing para traductores” estén t a n    e s  p   a    c     i      a       d        o         s entre sí, pero ahora mismo estoy a tope con los másteres. Sorry y buena suerte.