El día que publiqué una oferta de trabajo en ProZ

Hace unos días me ofrecieron dos traducciones inversas, al inglés y al francés. Decidí aceptarlas y buscar a 2 nativos que las revisasen (a los que pagaría de mi bolsillo), así que publiqué una oferta de trabajo en ProZ. Fue un día un poco raro porque normalmente soy yo la que busca trabajo y no la que ofrece (y menos mal porque vaya rollo). Contestaron a mi anuncio 23 personas.

Los datos de la revisión eran los siguientes:

Temática técnica

Revisión de una traducción del español al inglés y al francés en Word

No incluí tarifa

Pedí que fuesen nativos

Adjunté 2 frases para que las tradujesen

Me contestaron traductores que acababan de empezar y traductores con muchos años de experiencia. Me sorprendió que gente con mucha experiencia, un CV que ya lo quisieran muchos y recomendaciones de clientes anteriores cobrasen entre 0.03 y 0.04 EUR por palabra revisada, mientras que los que pedían más eran agencias y personas con menos de 5 años de experiencia. Este es un resumen de las tarifas, ordenadas de menor a mayor:

Revisiones ES>EN Revisiones ES>FR
0.014 EUR 0.021 EUR
0.015 EUR 0.021 EUR
0.02 EUR 0.021 EUR
0.021 EUR 0.03 EUR
0.023 EUR 0.03 EUR
0.025 EUR 0.04 EUR
0.029 EUR 0.08 EUR
0.036 EUR 0.09 EUR
0.043 EUR ¿?
0.08 EUR
0.08 EUR
24 EUR/hour
25 EUR/hour
¿?

Eliminé de mi lista a las siguientes personas:

1) A los que no hicieron la prueba. No sé si no se habían fijado en que había que traducir esas 2 frases (27 palabras), si les había dado flojera o qué, pero no tenía tiempo de ponerme a mirar currículum  (ya sé que eso ha quedado muy workaholic, pero ese día estaba muy liá) ni de pensar en si eso indicaba que eran despistados y en que me iban a cafrear la traducción.

2)  A los no nativos.

3) A los presupuestos demasiado altos para mi bolsillo. No iba a pagar por la revisión más de lo que me iban a pagar a mí por la traducción. Se ve que algunas personas cobran 0.09 EUR/pal por revisión, aunque no conozco a ninguna personalmente.

4) A los que cometieron faltas de ortografía en su traducción. Vale que te equivoques en el texto de “Hola, soy traductor ES>FR” porque no estés escribiendo en tu lengua materna, pero en la traducción NO.

5) A los que hicieron una traducción muy churri.

6) A los que no indicaron su tarifa. Igual que no tenía tiempo para mirar todos los CV, tampoco lo tenía para ponerme en contacto con las personas en cuestión y preguntarles cuánto iban a cobrar.

Jo, tío

Jo, tío

Eso me dejó con un total de 6 candidatos que tenían un CV interesante, habían hecho bien la prueba y cobraban una tarifa que me podía permitir. ¡6 de 25!

Los criterios que seguí para encontrar a LOS ELEGIDOS fueron:

– Traducción favorita (difícil elección).

– Las estrellitas de ProZ (comentarios positivos de clientes anteriores).

– El más “caro”. Un traductor-revisor que cobre menos de 2 cénts/palabra por un texto técnico me resulta sospechoso.

Ese día también descubrí algunas cosas que supongo que también molestan un poco a otras personas que ofrecen trabajos:

– Parrafadas inmeeeeeeeensas. ¿Por qué me cuentas lo que has hecho en los últimos 30 años? Con que hagas la prueba, indiques tu tarifa y me digas si has hecho traducciones relacionadas con el tema es suficiente.

– Información irrelevante en el cuerpo del mensaje. Por ejemplo: herramientas de TAO cuando el documento es un Word de 1500 palabras, otros trabajos que no tienen nada que ver con el tema del texto ni con la traducción…

–  Personas que tardan en contestar a los correos. Encontré un revisor que me gustó, le envié un e-mail preguntándole una cosa y me contestó 2 días después. Para entonces, con todo el dolor de mi corazón, ya le había dado el trabajo a otro revisor.

– Personas que son trilingües. Un revisor (?) español se ofreció a revisarme ambos textos: el ES>EN y el ES>FR. ¿De verdad? ¡Diiigo!

– Personas que indicaban su tarifa en horas. Ya sé que es algo bastante común (incluso yo lo he hecho alguna vez), pero trabajar con alguien a quien no conoces sin saber cómo trabaja ni cuánto te va a cobrar…Mal rollo.

En fin, todavía no sé si sacar alguna conclusión de esto, pero quería compartirlo con la clase. Perdonad la parrafada y que paséis buena semana 😉

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¡PELIGRO ESTAFADORES!

No sé si alguna vez os han intentado estafar. A mí sí. Unas cuantas veces, pero solo lo han logrado una vez y espero que no se repita.

Ocurrió hace algo más de un año. Volví de mi Erasmus en Londres con la carrera acabada y muchas ganas de trabajar como traductora, así que me di de alta en varias páginas tipo TranslatorsCafé, Translationdirectory, infojobs, etc.

Total, que un día veo que tengo un correo de un tal Simon Csaba diciendo que había visto mi perfil en TranslatorsCafé, que le había resultado interesante y que le gustaría hacerme una prueba porque su empresa tenía mucho trabajo y bastante urgente. Me pidió la última versión de mi CV y mis tarifas. Yo se las di y él me regateó diciendo que el volumen de palabras era bastante elevado y que no iba a pagarme más de 0,05 EUR la palabra, así que yo acepté. Hice la prueba, el tío me dijo que iba a enviarla a un colega para que la revisase y que ya se pondría en contacto conmigo.

Al cabo de una semana me manda un mensaje preguntándome si sigo interesada. Le digo que sí y me manda un acuerdo de confidencialidad para que lo firme antes de enviarme el texto que debía traducir, me pregunta por mi cuenta PayPal y me dice que me pagará unos 5 días después de que le envíe la traducción. Tuve la ¿mala? suerte de que al día siguiente me envió una prueba otra empresa así que esa semana me pegué una buena panzá de traducir.

Le mandé la traducción al Simoncito, una traducción bastante variadita de FOREX, textos institucionales, inmobiliarios, jurídicos…en fin, un popurrí.

Los días pasaron y el Simon de las narices no ingresó el dinero (unos 400 EUR) y ni contestó a los mensajes.

Cómo evitar esto:

Evitar este mal trago es tan fácil como hacer una búsqueda en internet. Yo busqué Simon Csaba en Google y me aparecieron muchas entradas como para desechar a un posible cliente así por las buenas. Buscando en uno de los muchos correos que me envió venía la dirección de su “empresa” Sizabici y al buscar su nombre y la empresa los resultados fueron muy claros. Ni en mil años recibiría mi dinero.

En la página ProZ hay una sección llamada Blue Board utilísima. En ella aparecen muuuuchos nombres de empresas y clientes y una puntuación del 1 al 5 que le otorgan los traductores en función de si volverían a trabajar con ellos o no. Si no eres miembro “de pago” no puedes ver los comentarios que se han hecho, pero sí su puntuación. De todos modos en ProZ te dejan pagar con “browniz” que son unos puntos que te dan por colaborar en la página (por ejemplo, si preguntas por la traducción de una expresión, te dan una buena solución y la metes en el glosario de ProZ).

Así que ahora, cada vez que me llega un correo de un posible cliente, lo primero que hago es una búsqueda en Internet y en el Blue Board.

Seguramente no esté diciendo nada nuevo y muchos de vosotros penséis que es evidente, pero si puedo ayudar a una persona a que no pierda el tiempo traduciendo para un estafador, habrá merecido la pena este artículo.

Este tipo de estafadores no son peligrosos después de todo. Bueno, pierdes tu tiempo y la confianza, pero hay estafadores algo más peligrosos de los que hablaré más adelante. Menos mal que, normalmente, con una búsqueda en Internet se disipan todas las dudas.