Marketing para traductores: estrategias de diferenciación

La estrategia de diferenciación consiste en resaltar aquellos atributos de un producto que puedan contribuir a que sea percibido como distinto. Cualquier producto se puede diferenciar, hasta las traducciones: son caras, son baratas, son de calidad, las hacen gente joven y “maleable”, las hacen personas con experiencia, 100% de entregas dentro del plazo, han sido revisadas por expertos, el traductor está disponible las 24 horas, el cliente participa en la traducción, te atienden personas simpáticas, las revisiones se hacen en papel reciclado, un tanto por ciento va destinado a una ONG…y así hasta el infinito.

Estos atributos que se pueden resaltar pueden ser de todo tipo: tangibles, intangibles, subjetivos, simbólicos…Lo que importa es que el producto sea DIFERENTE. Básicamente, hay 2 formas de diferenciar el producto: incrementando las fuentes de valor positivas (lo cool de nuestro producto) o disminuyendo las fuentes de valor negativas (lo not cool de nuestro producto).

¿Cómo se pueden incrementar las fuentes de valor positivas?

-Fardar de tu amplia gama de productos. Este es un método muy utilizado por las empresas, pero creo que en el caso de la traducción solo funcionaría en el caso de las agencias o grupos de traductores. Lo siento, pero los “expertos” en 47 campos no me inspiran mucha confianza.

-Fardar de la calidad de tu producto. La calidad debe ser algo constante.

-Fardar de la fiabilidad de tu producto y de la facilidad de reparación. Estimado cliente: si algo no le gusta, lo corregiré y si descubre que su empresa tiene un manual de estilo y terminología que podría haberme sido útil hace 5 meses -cuando empecé su proyecto- la incorporaré a la traducción por el módico precio de 100 pesetas (por ejemplo).

-Los servicios añadidos también son muy importantes. Si siempre entregas las traducciones dentro de plazo, si contestas a los correos en menos de 24 horas, si a partir de cierta cantidad permites que te paguen en varias veces…¡FARDA!

-Véndete. ¿Qué sabes hacer? ¿Eres una persona curiosa y estás siempre formándote? Dilo. Ah, y también sé profesional y amable con tus clientes, a nadie le gusta que le atienda un cardo borriquero.

-La última fuente de diferenciación positiva que conozco es la imagen. Si tienes una imagen, úsala. Algunos ejemplos, dependiendo del dinero que se quiera invertir, serían anunciarse en revistas especializadas, repartir folletos, enviar algo con nuestro logo a nuestros clientes…¡imaginación al poder!

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¿Cómo se pueden reducir las fuentes de valor negativas? (Uuuuh, ¡huele a pelea!)

-Una forma muy utilizada y polémica es la de reducir el precio. Es la forma más clara de diferenciarse (el mundo es así, no lo he inventado yo…), al menos en la fase de introducción del producto. ¿Es ético?, ¿me dejarán de hablar algunos colegas?, ¿podré subir luego los precios?,  ¿perderé algún cliente cuando les aumente la tarifa? La respuesta a todas estas preguntas es “puede”.

-Otra forma es reducir el tiempo que tarda el cliente en adquirir el producto. Como ya sabéis, la puntualidad es esencial.

-Reduce el esfuerzo que tiene que realizar el consumidor. Ejemplo: si creas una web, que sea sencilla; ofrece varias formas de pago a tus clientes; contesta con rapidez a los e-mails…

-Y, por último, reduce el riesgo percibido. Aquí se incluye el riesgo psicológico (¿será fiable este tío?, ¿me lo entregará a tiempo?, ¿me lo entregará ever?), el riesgo de funcionamiento (¿y qué hago si se equivoca esta tía?, ¿y si no me gusta?, ¿y si me cambia el formato?) y el riesgo económico, aunque ese riesgo sobre todo lo tenemos nosotros (¡yuju!). Aquí cobra especial importancia la imagen de marca, que queda seria, formal y da esplendor.

 

Y esto es todo lo que sé, de momento, sobre las estrategias de diferenciación (más alguna cosilla más que me guardo para hacerme con el control del mundo). Espero que alguien haya aprendido algo nuevo sobre algo. También lamento que los fascículos de “marketing para traductores” estén t a n    e s  p   a    c     i      a       d        o         s entre sí, pero ahora mismo estoy a tope con los másteres. Sorry y buena suerte.

 

Marketing para traductores: la marca

La marca (nombre, símbolo, diseño o una combinación de estos elementos) es el principal aspecto identificador que tiene el producto, es la manera de diferenciar tus productos de los de los competidores.

Tiene dos componentes básicos: el nombre y el logo.

Por desgracia, no hay ninguna regla milagrosa que nos diga qué nombre de marca funcionará y nos hará ganar billetes de quinientos “a punta pala”, pero sí que hay algunas recomendaciones que suelen funcionar:

–          El nombre debe ser corto porque así será más fácil recordarlo. Lo ideal es que tenga dos sílabas y, si puede ser, constar de una sola palabra. Si quieres usar dos, siempre puedes unirlas como hizo PlayStation.

–          Como tu producto no solo está orientado a España o a tu barrio, evita asociarlo con un punto geográfico (“Traducciones Matalascañas” no mola).

–          Como vas a tener mucha suerte y te van a encargar traducciones de todo el mundo, debes asegurarte de que el nombre de tu marca no tenga connotaciones negativas en los países a los que vayas a exportar tu producto. Ya puestos, intenta que tenga connotaciones positivas.

–          No se te ocurra crear un nombre que se parezca al de un competidor porque te estarás echando piedras sobre tu propio tejado. Solo se beneficiará a la marca del “enemigo”.

–          Tiene que ser fácil de pronunciar y sonar bien. Hay que evitar poner 2 o más vocales/consonantes iguales juntas porque la gente tendría que deletrearlo. Para comprobar su eufonía, puedes pedirle a la gente que lo lea en voz alta (sin decirles cómo se pronuncia) y así no harás como Berschka (Bresca) o Jägermeister (que no sé si os acordaréis pero su anuncio consistía en decir a la gente cómo leches se pronunciaba).

–          Intenta que el nombre sugiera el producto al que se refiere (creo que los traductores estamos casi obligados a hacerlo, lo que dificulta bastante crear un nombre de 2 sílabas).

–          Debes poder patentar o registrar la marca.

Si crear un nombre que funcione ya me parece complicado, crear un logotipo me parece más difícil todavía y más sin tener NI IDEA de diseño. Aunque siempre es más seguro contratar a un profesional, aquí dejo algunas recomendaciones para valientes (¿o imprudentes?):

–          Debe ser sencillo y fácil de recordar.

–          Ten en cuenta que debe seguir funcionando dentro de 20 años (o de 50…)

–          Tiene que ser versátil para poder adaptarse a distintos tamaños.

–          Utiliza una tipografía sencilla y no más de 3 colores.

–          Evita los detalles, busca lo básico.

–          Intenta que el logo esté relacionado con los servicios que ofreces.

No quiero que ningún profesional del diseño o del marketing se sienta poco valorado. Por supuesto, la opción más segura es siempre ponerse en manos de un buen profesional porque tener una imagen de marca que funcione es muy importante: da seguridad al cliente, ayuda a generar lealtad, transmite información resumida sobre la empresa y ayuda a conseguir la imagen que se quiere tener.  Claro, que hay que estar dispuesto a pagar unos cientos de euros, pero creo que es una inversión que merece la pena.

¿Tenéis marca? ¿Es algo que os plantearíais? ¿Os parece algo necesario para el caso de la traducción o pensáis que con vuestro nombre va que chuta? ¿Creéis que es tan útil para autónomos como para agencias? Siento ser tan preguntona, pero tengo mucha curiosidad porque es algo que me planteo para un futuro a medio plazo.

¡Hasta otra!

El que avisa no es traidor

Hola a todos.

Como algunos sabréis, estoy estudiando un máster de comercio con un magnífico tocho de marketing. Aunque no está destinado específicamente a traductores (ni mucho menos), hay muchas cosas que creo que se pueden aplicar a la hora de crear una empresa o lanzarse al mercado como autónomo, así que he decidido publicar una serie de entradas sobre temas relacionados con el marketing.

Es posible que alguna de las cosas que diga no os guste, pues muchas veces parece que “todo vale porque esto es la guerra”. Yo solo quiero comentaros algunas estrategias que utilizan las empresas para triunfar y luego allá cada uno con su conciencia y con su bolsillo.

Utilizaré palabras técnicas porque creo que así os será más fácil encontrar información sobre lo que os interese. Seguramente también suelte alguna palabrota.

No sé quién leerá esto, pero habrá algunas cosas que no os parezcan aplicables a vuestro caso concreto porque no tengáis página web (servidora), dinero, no queráis publicar vuestros precios, ya tengáis una marca…Pero bueno, siempre podéis aprender vocabulario técnico, saber algo más de cómo funciona el mercado (no de la traducción, sino de todo) o simplemente dejar de leer.

Pasarán algunos días hasta que publique el primer artículo, pero no quiero que se me olvide dejar este aviso para que no penséis que Construyendotraducciones se ha convertido en Construyendoimperios. Tampoco quiero que creáis que soy una experta en el tema (no he tenido tiempo de aplicar nada) ni que esto os va a solucionar la vida, pero sí creo que podrá daros buenas ideas.

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(Foto para echar por tierra cualquier seriedad que pudiese tener el texto)