Caso real: el ataque de la ambigüedad (?)

Hoy he aprovechado mucho el día, he dormido poco y mi cuerpo quería su recompensa: comida basura.

Como no he puesto por escrito ninguno de mis propósitos para 2013 (cosa que quizá debería, y ante testigos), he decidido satisfacer esa pulsión con una hamburguesita del McDonalds. He tenido que esperar tanto que por poco se me quitan las ganas de comer, que habían sido sustituidas por un mosqueo grave.

Al parecer, la razón de la cola era una ambigüedad (?) en el texto de unas patatas fritas con premio del Monopoly, o eso quería hacer creer el caballero que hablaba a voces con la encargada. El hombre estaba empeñado en que debía recibir su premio y la encargada estaba empeñada en que no porque había caducado el 7 de enero.

Vamos a ver, si tenéis una pegatina que dice “Promoción válida hasta 07/01/2012 o hasta fin de existencias” y estamos a 9, ¿es válida la promoción? Yo lo veo claro: no. Pues el señor estuvo intentando convencer a la encargada durante un cuarto de hora de que el texto era ambiguo. Según él, era cierto que estábamos a 9, pero ¿y ese “o”?, ¿cómo sabía él que se habían agotado las existencias? En el texto no decía “válida hasta 07/01/2012 o hasta fin de existencias (lo que primero ocurra, listo)” sino “válida hasta(…) o hasta (…)”. Le faltó preguntar si no podía elegir.

Supongo que, en un sentido estricto, el hombre tenía razón. Te pones a darle vueltas a una frase, quieres conseguir tu coche/viaje/menú gratis y se te va la cabeza, pero a veces nos gusta complicarnos la vida. Aunque conozco a más de uno que por un McMenú gratis iría a juicio (ah no, ya no).

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