Anécdotas traductoriles: la carta de recomendación

Yo creo en la suerte. No en que haya personas con suerte y personas sin ella, sino en la suerte tal cual. Y con esta carta de recomendación no la tuve.

Tras más de un año trabajando para una web de hoteles, lo que me permitió descubrir cosas como que hay piscinas con música subacuática y hoteles nudistas en México, me dijeron que ya no tenían tanto trabajo para mí y que, sintiéndolo mucho, sayonara, baby. A esas alturas de mi corta vida laboral ya me había dado cuenta de que las cartas de recomendación son bastante importantes a la hora de conseguir otro trabajo, sobre todo cuando eres nueva, así que les pedí una.

Me dijeron que sí y me mandaron una carta bastante simpática con clásicos como la calidad, la productividad, la puntualidad, etc. Yo, supercontenta con mi carta, la vuelvo a leer y cuando llego a la firma… ¡¡veo que la señora que la firma se apellida como yo!!

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¿POR QUÉ, SEÑORRRR? ¡¿POR QUÉ?!

Ofú, y es que encima mi apellido es Ayala, que no es que sea muy raro, pero todos los que conozco son de mi familia, salvo Francisco Ayala y un futbolista que también se apellida así (bueno, y gracias a Wikipedia ahora sé que Daddy Yankee también ¬¬).

En fin, que ahora cuando me piden referencias me da apuro darles esa. Y más apuro me da dársela y especificar algo como “oye, que no es de mi familia, ¿eh?”. Mi gozo en un pozo.

Nota:

El mismo día que publiqué la entrada hice caso a uno de los comentarios y escribí a mi “tocaya de apellido”. Al día siguiente, me contestó (resulta que incluso había leído el artículo xD) y me envió otra carta de recomendación nada sospechosa de “enchufista” 😉 ¡Yuju!

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9 comentarios en “Anécdotas traductoriles: la carta de recomendación

  1. Vaya, ya es mala suerte. De todos modos, creo que es demostrable que no sois familia (además, ¿quién sería tan… poco avispado de caer en ese error?). Vale que a lo mejor es un engorro, pero si nos ponemos así, puede que a la señora Ayala le moleste que prefieras otra firma a la suya (hay gente para todo). Supongo que si lo haces con el debido tacto no pasará nada. En fin, no es más que mi humilde opinión.

    Te deseo mucha suerte :).

    Sergio

  2. Yo que tú, sería completamente honesta y consultaría con los propietarios o directivos de la web, a ver si te pueden rehacer la carta con otra firma o con el otro apellido por el motivo que expones.

    El problema no es que juntes dicha carta a las demás, cuando te presentas a un trabajo potencial, sino que algunas mentes enfermizas lo malinterpreten antes de preguntar. No es lo lógico, ni lo sensato, pero, como dice el refrán: más vale prevenir

      • No es que tenga ningún lado malo. Si tienes muchas, la envías con las demás y ya está. Pero si, como en este caso, tienes pocas y estás introduciéndote en el mercado laboal, creo que es mejor pedir que te la modifiquen para minimizar el riesgo de encontrarte con alguna mente enfermiza.

        Por cierto, Ana: ¡felicidades!. Acabo de leer tu twitter en el que nos confirmas que no han tenido inconveniente en modificarte la carta. Ya ves que, poco a poco, vas adquIrieno experiencia, sino directamente laboral, sí relacionada con el trabajo.

        Un servidor ensaba que las cartas de recomendacón estaban démodé</i) (yo no creo en ellas), así que nunca las he solicitado. Pero, creo que voy a tener que replanteármelo.

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