Marketing para traductores: la marca

La marca (nombre, símbolo, diseño o una combinación de estos elementos) es el principal aspecto identificador que tiene el producto, es la manera de diferenciar tus productos de los de los competidores.

Tiene dos componentes básicos: el nombre y el logo.

Por desgracia, no hay ninguna regla milagrosa que nos diga qué nombre de marca funcionará y nos hará ganar billetes de quinientos “a punta pala”, pero sí que hay algunas recomendaciones que suelen funcionar:

–          El nombre debe ser corto porque así será más fácil recordarlo. Lo ideal es que tenga dos sílabas y, si puede ser, constar de una sola palabra. Si quieres usar dos, siempre puedes unirlas como hizo PlayStation.

–          Como tu producto no solo está orientado a España o a tu barrio, evita asociarlo con un punto geográfico (“Traducciones Matalascañas” no mola).

–          Como vas a tener mucha suerte y te van a encargar traducciones de todo el mundo, debes asegurarte de que el nombre de tu marca no tenga connotaciones negativas en los países a los que vayas a exportar tu producto. Ya puestos, intenta que tenga connotaciones positivas.

–          No se te ocurra crear un nombre que se parezca al de un competidor porque te estarás echando piedras sobre tu propio tejado. Solo se beneficiará a la marca del “enemigo”.

–          Tiene que ser fácil de pronunciar y sonar bien. Hay que evitar poner 2 o más vocales/consonantes iguales juntas porque la gente tendría que deletrearlo. Para comprobar su eufonía, puedes pedirle a la gente que lo lea en voz alta (sin decirles cómo se pronuncia) y así no harás como Berschka (Bresca) o Jägermeister (que no sé si os acordaréis pero su anuncio consistía en decir a la gente cómo leches se pronunciaba).

–          Intenta que el nombre sugiera el producto al que se refiere (creo que los traductores estamos casi obligados a hacerlo, lo que dificulta bastante crear un nombre de 2 sílabas).

–          Debes poder patentar o registrar la marca.

Si crear un nombre que funcione ya me parece complicado, crear un logotipo me parece más difícil todavía y más sin tener NI IDEA de diseño. Aunque siempre es más seguro contratar a un profesional, aquí dejo algunas recomendaciones para valientes (¿o imprudentes?):

–          Debe ser sencillo y fácil de recordar.

–          Ten en cuenta que debe seguir funcionando dentro de 20 años (o de 50…)

–          Tiene que ser versátil para poder adaptarse a distintos tamaños.

–          Utiliza una tipografía sencilla y no más de 3 colores.

–          Evita los detalles, busca lo básico.

–          Intenta que el logo esté relacionado con los servicios que ofreces.

No quiero que ningún profesional del diseño o del marketing se sienta poco valorado. Por supuesto, la opción más segura es siempre ponerse en manos de un buen profesional porque tener una imagen de marca que funcione es muy importante: da seguridad al cliente, ayuda a generar lealtad, transmite información resumida sobre la empresa y ayuda a conseguir la imagen que se quiere tener.  Claro, que hay que estar dispuesto a pagar unos cientos de euros, pero creo que es una inversión que merece la pena.

¿Tenéis marca? ¿Es algo que os plantearíais? ¿Os parece algo necesario para el caso de la traducción o pensáis que con vuestro nombre va que chuta? ¿Creéis que es tan útil para autónomos como para agencias? Siento ser tan preguntona, pero tengo mucha curiosidad porque es algo que me planteo para un futuro a medio plazo.

¡Hasta otra!

El que avisa no es traidor

Hola a todos.

Como algunos sabréis, estoy estudiando un máster de comercio con un magnífico tocho de marketing. Aunque no está destinado específicamente a traductores (ni mucho menos), hay muchas cosas que creo que se pueden aplicar a la hora de crear una empresa o lanzarse al mercado como autónomo, así que he decidido publicar una serie de entradas sobre temas relacionados con el marketing.

Es posible que alguna de las cosas que diga no os guste, pues muchas veces parece que “todo vale porque esto es la guerra”. Yo solo quiero comentaros algunas estrategias que utilizan las empresas para triunfar y luego allá cada uno con su conciencia y con su bolsillo.

Utilizaré palabras técnicas porque creo que así os será más fácil encontrar información sobre lo que os interese. Seguramente también suelte alguna palabrota.

No sé quién leerá esto, pero habrá algunas cosas que no os parezcan aplicables a vuestro caso concreto porque no tengáis página web (servidora), dinero, no queráis publicar vuestros precios, ya tengáis una marca…Pero bueno, siempre podéis aprender vocabulario técnico, saber algo más de cómo funciona el mercado (no de la traducción, sino de todo) o simplemente dejar de leer.

Pasarán algunos días hasta que publique el primer artículo, pero no quiero que se me olvide dejar este aviso para que no penséis que Construyendotraducciones se ha convertido en Construyendoimperios. Tampoco quiero que creáis que soy una experta en el tema (no he tenido tiempo de aplicar nada) ni que esto os va a solucionar la vida, pero sí creo que podrá daros buenas ideas.

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(Foto para echar por tierra cualquier seriedad que pudiese tener el texto)

Caso real: el ataque de la ambigüedad (?)

Hoy he aprovechado mucho el día, he dormido poco y mi cuerpo quería su recompensa: comida basura.

Como no he puesto por escrito ninguno de mis propósitos para 2013 (cosa que quizá debería, y ante testigos), he decidido satisfacer esa pulsión con una hamburguesita del McDonalds. He tenido que esperar tanto que por poco se me quitan las ganas de comer, que habían sido sustituidas por un mosqueo grave.

Al parecer, la razón de la cola era una ambigüedad (?) en el texto de unas patatas fritas con premio del Monopoly, o eso quería hacer creer el caballero que hablaba a voces con la encargada. El hombre estaba empeñado en que debía recibir su premio y la encargada estaba empeñada en que no porque había caducado el 7 de enero.

Vamos a ver, si tenéis una pegatina que dice “Promoción válida hasta 07/01/2012 o hasta fin de existencias” y estamos a 9, ¿es válida la promoción? Yo lo veo claro: no. Pues el señor estuvo intentando convencer a la encargada durante un cuarto de hora de que el texto era ambiguo. Según él, era cierto que estábamos a 9, pero ¿y ese “o”?, ¿cómo sabía él que se habían agotado las existencias? En el texto no decía “válida hasta 07/01/2012 o hasta fin de existencias (lo que primero ocurra, listo)” sino “válida hasta(…) o hasta (…)”. Le faltó preguntar si no podía elegir.

Supongo que, en un sentido estricto, el hombre tenía razón. Te pones a darle vueltas a una frase, quieres conseguir tu coche/viaje/menú gratis y se te va la cabeza, pero a veces nos gusta complicarnos la vida. Aunque conozco a más de uno que por un McMenú gratis iría a juicio (ah no, ya no).

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Caso real: el ataque de las comas

El día 5 quedé para ver la cabalgata con mis padres, mi hermana, mis tíos y un amigo suyo. Mi parejo y yo llegamos los segundos. El primero en llegar había sido un amigo de mis tíos, que tenía un cabreo monumental. Al parecer esto fue lo que ocurrió:

Hecho nº1: Quedamos a las 6 en la plaza X para ver la cabalgata.

Hecho nº2: Mis tíos llaman a su amigo para que esté a las 6 en la plaza X.

Hecho nº3: Tras ver en el periódico que la cabalgata pasaba a las 7 por la plaza X, decidimos quedar a las 7.

Hecho nº4: Mi tía avisa del cambio de hora al amigo por Whatsapp.

Hecho nº5: El pobre amigo llevaba una hora esperando.

¿Por qué?

Esto es lo que ponía en el Whatsapp que mi tía le envió (por supuesto, el amigo se lo enseñó a todo el mundo súperindignado, aunque ya menos cabreado, que a todos nos gustan los caramelitos gratis):

A las 18

no a las 19

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Las comas (y la ausencia de ellas) y los intros pueden ser muy peligrosos…Usad el Whatsapp con responsabilidad. Y si os comunicáis con gente poco amiga de las comas, no os fiéis mucho.