Lo peor que le puede pasar a un traductor

Este verano he trabajado como nunca en mi vida, como si no hubiera mañana (como si no hubiera “por la tarde” siquiera). Y claro, de vez en cuando, cuando llevaba unas cuantas horitas traduciendo, se me iba el “coco”. ¡Qué le vamos a hacer! Empecé a pensar en qué pasaría si…y elaboré una pequeña lista de lo peor que le puede pasar a un traductor en época de trabajo. Algunas cosas tienen solución y otras no tanto, como todo en esta vida.

Desastre:

– Ordenador roto. Ausencia de copias de seguridad. Informático de vacaciones. Poco tiempo para el deadline.

– Que el cliente no pague, se intenten tomar medidas contra él, pero salga más caro el juicio en su país que el importe de la traducción (True story). Aquí entran en juego las ganas de guerrear de cada uno, el dinero del que se disponga y el “te vas a enterar”.

– Tener un vecino que esté haciendo obras sobre tu cabeza (= un vecino amante de la música a toda leche/cantante de ópera en sus ratos libres). Hace poco descubrí que algunos humanos utilizan cascos de obra para estudiar; podría aplicarse a este caso, aunque son algo llamativos.

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– Que no dé tiempo a terminar la traducción. Esto sí tiene solución: ser previsor, escribir al cliente con tiempo… pero cuando se está metido en esa situación y uno se da cuenta de que le queda una hora para acabar 5000 palabras… DISASTER!

Alerta roja:

– Faltan pocas horas/minutos para el deadline y el internet nos abandona. Si no tenemos localizados sitios con Wi-Fi o están demasiado lejos…¡imaginación al poder! Por ejemplo, con un “vecino, te doy 5 euros si me dejas utilizar tu internet 1 hora” o cualquier cutrez similar.

– Sufrir de “embotamiento”/agotamiento. Cuando mi cerebro no da más de sí, me duele un poco la cabeza y tardo MUCHO más en traducir suelo practicar la power nap a.k.a. siestecilla (20-30 minutos). Creo que la efectividad de la power nap depende de la persona y de lo cansadísimo que se esté, así que si aún no la habéis probado hacedlo un día que dé un poco igual, no el día del deadline 😉

– Traducir una mala traducción cuando el idioma original es totalmente ¿¿¿¿???? para nosotros. Es fundamental una buena comunicación con el project manager y leerse el texto muy requetebien para “jugar a las adivinanzas” de manera menos arriesgada.

– Romperse la mano/el brazo (o cualquier otra cosa) y tener que hacer dictados a una persona o un programa. No sé por qué pero esto es lo que más miedo me da; nunca me he roto ningún hueso, así que debo de estar a puntito.

Alerta amarilla:

– Quedarse sin comida/tinta de impresora. Para mí, imprimir las traducciones es una parte importante a la hora de “rebisar el testo” así que darme cuenta un sábado por la noche o un domingo de que no tengo tinta no me gusta nada de nada (y por eso suelo comprar los cartuchos a pares).

– Tener que utilizar un programa desconocido y disponer de poco tiempo para aprender. Eso también me ha pasado este verano, tuve que aprender a manejar InDesign para una traducción y la verdad es que me las he apañado bien; al principio iba muuuuuy lenta y estuve al borde del llanto en varias ocasiones, pero luego le cogí el tranquillo y me encantó, me parecía cosa de brujería…cuando me toque la primitiva lo compraré (900 € hellooo??).

– Engancharse a la mejor serie de la historia en época de trabajo. Son cosas que pasan cuando la Ley de Murphy rige tu vida, pero lo primero es lo primero y hay que resistirse al “otro capítulo y me acuesto”.

Preocupaciones sin importancia:

– Las lorzas propias de pasar demasiado tiempo sentado.

– Tener el moreno de Iniesta a pesar de estar en agosto y que cada vez que veas a un conocido/amigo/familiar te pregunte si estás enfermo.

– Cometer una falta de ortografía grave en una actualización de Facebook/Twitter/Blog y cía y tener que escribir un comunicado para pedir disculpas a los amigos.

¿Y vosotros? ¿A qué tenéis miedo?

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23 comentarios en “Lo peor que le puede pasar a un traductor

  1. ¡Hola! Soy una estudiante de Traducción e Interpretación de la Universidad del País Vasco y he estado siguiendo vuestros blogs fielmente durante los últimos pasos. Hoy he decidido dar el paso de crear el mío propio y este es el enlace: http://www.olatztranslatesandinterprets.com/
    Estaría muy agradecida y me ayudarías a difundirlo y que compartamos nuestras cosas de aquí en adelante.
    ¡¡¡Muchas gracias y hasta pronto!!!

  2. También puedes comprarte unos cascos con reducción de ruido y utilizarlos para escuchar música o lo que sea, a parte de para quitarte los ruidos molestos (no sé cuánto valen los “protectores auditivos” pero con esto tienes 2 por uno).

    Otra recomendación para cuando se va la luz es tener un SAI y el ordenador suplente, claro.

    Para emergencias wi-fi también te puedes crear una red con el móvil para hacer la entrega por lo menos.

    • Hola Dalia!
      Gracias por tus consejos, no conocía la existencia de los SAI ¬¬ pero parecen una muy buena idea que puede salvar muchos euros y dolores de cabeza 🙂
      En cuanto a los cascos con reducción de ruido, supongo que también servirán para aislarse del mundo, aunque creo que suelen más caros que los protectores, que cuestan entre 5 y 15 EUR.

      Gracias por pasarte 😀

  3. Lo de quedarme sin tinta me pasó hace un largo tiempo con mi primer cliente directo. Calculé mal el tiempo y tuve que hacer 17000 palabras en 6 días. Dormía poquísimo y ya estaba al borde del ataque de nervios. Cuando por fin termino, prendo la impresora y a mitad de impresión, el cartelíto del demonio avisándome que no tenía más tinta. Primero lloré, después tomé dinero y fui hasta la tienda de computación más cercana. ¡Una nunca más se olvida de cosas así! Obviamente que para la ocasión siguiente me aseguré de tener todo de antemano. Cosas que le pasan a los primerizos, ¿vio?

  4. Yo, después de un tiempo traduciendo, ya tengo “previstas” la mayoría de calamidades (ordenador de repuesto, copias de seguridad, autoguardar cada pocos minutos, puntos wifi localizados, etc.). Sólo me falta forrarme de papel burbuja para no romperme ningún hueso, que a mí también me debe de tocar pronto xD.

    Por cierto, soy fan y usuaria habitual de la “power-nap” : )

    • Jajaja si es que las “power naps” son lo mejor junto con un buen cafelito con mucha cafeína, aunque casi prefiero una power nap xD
      Lo del ordenador de repuesto es una muy buena idea porque si encima haces copias de seguridad, si explota tu “ordenador principal” casi que no pasa nada, jeje.
      Suerte con los huesos, aunque seguro que existen humanos que nunca se han roto nada; eso me da esperanza 🙂

  5. Isabel dijo:

    Casualmente hoy, limpiando, mi madre ha echado agua en una toma de pared y han saltado los fusibles y como se ha quemado la toma no había forma de volver a conectarlos. Así que me he quedado sin luz y sin Internet (porque el módem también está conectado a la luz). Tengo un portátil, pero, cosas de la vida, solo tenía 20 minutos de batería. Al final hemos ejercido de electricistas y hemos arreglado el problema cambiando la toma quemada. La traducción la llevaba bien, pero ahora ya voy mal por el rato perdido.

  6. Yo ahora mismo tengo miedo a que no me pongan Internet nunca y tenga que seguir con el pincho este chungo toda la vida… ¡3 semanas llevo esperando a que venga el técnico y sin poder hacer nada de nada…! Tendría que ir y decirle al vecino te doy 5 euros si me dejas usar tu conexión para… ¿toda la vida?

    • Pues lo siento muchísimo, alguna vez me ha tocado trabajar con el pincho y es desesperante, sobre todo cuando tarda como 3 minutos en meterse en una página o se desconecta porque sí…acaba una buscando las palabras en un diccionario DE PAPEL jaja lo malo es a la hora de documentarse, ahí sí que no hay solución.
      Buena suerte con el vecino, pero si es para toda la vida yo subiría a 10 euros. Tampoco hay que ser rata.

  7. Kaplan dijo:

    Buenísimo, me he identificado con todos y cada uno de los quebraderos de cabeza. Lo cierto es que si todos me han ocurrido alguna vez.

    Yo añadiría: enviar un trabajo de traducción (o incluso una factura!) al cliente equivocado y en general las distracciones que supone trabajar en casa: llamadas de telemarketing, el cartero, la lavadora…

  8. ¡Jajajaja! Me ha encantado esta entrada, de verdad. He aprendido lo de “power nap” y me he sentido muy identificada con lo del moreno de Iniesta… ¬¬
    En cuanto a mis miedos, teniendo en cuenta que vivo encima de DOS supermercados donde hacen la carga y descarga a horas intempestivas, mi miedo es tener que irme al salón a traducir (que es la habitación de la casa justo encima de todo ese horrible ruido) porque a mi vecina se le ha ocurrido que hoy hay que enseñarle a hablar al loro y para ello hay que repetir infinidad de veces “guapo”, “guapo”, con el consiguiente intento (nulo) del loro en cuestión (aka Manolito).

    Pero vamos, que historias de vecinos hay mil, y si no que le pregunten a Olli Carreira, ¡jaja!

    PD: he obviado que mi vecina tiene dos nietos pequeños que corretean por la casa, se chillan y se hacen jugarretas. Ah, y a veces toda la familia intenta enseñar a Manolito a decir “guapo”. Entonces quizá me voy a la biblioteca directamente.

    • ¡Dios mío! Bueno, está claro que así desarrollarás un montón tu capacidad de abstraerte de los ruidos…yo soy malísima para eso, me entra una mala leche…xD
      También tengo vecinos chiquitajos y me he descubierto pensando cosas como “los niños no deberían tener vacaciones” o “¿qué fue de los campamentos de verano?” además de unas ganas casi irresistibles de gritar “shhhh ¡calla niño, que si gritas tanto no vendrán los reyes magos!” pero me contuve xD

  9. Como, de momento, traduzco a pequeña escala (cosas de ser estudiante), no me gustaría nada quedarme sin bolígrafo o papel, porque prefiero hacer las cosas a mano cuando el plazo lo permite… Me resulta mucho más fácil “inspirarme” cuando traduzco de mi puño y letra.
    Por lo demás, creo que cualquiera de tus opciones sería bastante desastrosa, así que prefiero no tentar a la suerte (o a la desgracia, en este caso).
    Por cierto, la aquí presente es una de esas extrañas personitas que usa cascos de obra. Aíslan muchísimo y es lo mejor que puedes utilizar cuando en época de exámenes hacen obras tus vecinos de arriba y de abajo al mismo tiempo (no exagero, me pasó justo esto en junio).

    ¡Un saludo!

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