El traductor “perfecto”

Me suele gustar leer blogs de traductores, me hace sentir acompañada, en algunos casos me inspira y muchas veces aprendo cosas nuevas y útiles para la traducción y la vida del autónomo en general.

Sin embargo, empieza a cansarme la imagen del TRADUCTOR, como si por el simple hecho de traducir tuvieses que responder a unas características concretas (la mayoría bastante deprimentes): salir poco de casa, no hacer deporte, viajar siempre que se tiene ocasión (incluso a riesgo de no poder pagar el alquiler ¬¬), leer todo lo que caiga en tus manos (instrucciones de mp3 incluidas), ver películas y criticar su traducción sin parar, tener el cerebro en “modo traducción” las 24 horas, estar al día de todo lo tecnológico, reñir con todo el mundo por las tarifas…En definitiva, que si llego a leer las entradas sobre traducción que he leído antes de empezar la carrera, no me hubiese metido en este berenjenal.

Y luego está la omisión de información; casi nunca se habla de los errores –me refiero a los propios, de los errores ajenos podrían escribirse enciclopedias- ni de las pruebas que no han salido bien, ni de los problemas que se han encontrado en una traducción…En fin, que parece que haya que ser un ente superior para traducir. Es bastante desalentador para todos aquellos que no se consideran “criaturas de la traducción”.

No creo que para ser traductor haya que cumplir unos criterios específicos. Y en cuanto al traductor autónomo que se pasa el día en casa (una servidora)…tiene que hacer lo mismo que cualquier otra persona que trabaje por cuenta propia, y no hace falta ser un genio para descubrirlo, solo hace falta un poco de cacumen:

-¿Tienes que trabajar mucho? Que no se te olvide comer, hijo mío.

-¿Te pasas mucho tiempo sentado? Pues haz deporte porque si no te vas a hacer polvo la espalda; y si tu espalda te da igual piensa en el pandero/barrigón que se te va a poner.

-¿Te sientes deprimido? Es normal, llevas 15 días sin salir de casa. Queda con amigos. Lo primero es la salud, acuérdate de ducharte.

-¿No estás al día de las nuevas tecnologías? Es normal también, trabajas 12 horas al día. Si no tienes tiempo para ir de cañas, evidentemente no tienes tiempo para otros menesteres.

-¿No te pagan lo que quieres? Tienes 2 opciones, negociar y no negociar.

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Y para acabar este artículo, confesaré algunas cosas que espero que no supongan mi suicidio traductoril:

  1. Odio la gramática, no me parece ni “interesante” ni “fascinante” ni nada por el estilo; prefiero aprender “de oído” que estudiando.
  2. Me repatean los “grammar nazis”, parece que haya que darles la enhorabuena por saber diferenciar entre “a ver” y “haber” (o your y you’re). Con tanto cartelito y tanto meme, el que se sigue confundiendo está vacilando al mundo.
  3. Me gusta ver películas ya dobladas, a veces no detecto errores y la mayoría de las veces que los detecto ME CALLO (a no ser que sea algo insoportable).
  4. Me he pasado julio, agosto y parte de septiembre trabajando unas 12 horas al día, de lunes a domingo, en contra de cualquier recomendación. La pela es la pela y yo soy nueva en el mercado. Eso sí, soy consciente de que ese ritmo no se puede mantener mucho tiempo y de que por cuestiones de salud, productividad y dinerito, no conviene hacerlo.
  5. He asumido que antes de ser una traductora rica voy a tener que aguantar mucha tontería. Eso sí, dentro de lo razonable, que seré nueva pero no gilipollas.
  6. Por mucho que me entretenga la traducción, traducir 12 horas al día durante cierto tiempo no me ha gustado NADA. Y no creo que eso signifique que sea “peor” traductora que alguien que disfrute con ello. Desde luego, si no “se te va el coco” después de 7 horas…Bravo.
  7. No solo veo muchas películas dobladas…¡también leo libros traducidos! xD
  8. No creo que la especialización sea lo mío. Me interesan demasiados temas o no me apasiona locamente ninguno, según se quiera mirar.
  9. Intento salir cada día. Y con “salir” me refiero a salir con amigos e ir al bar, no a dar un paseo para despejarme entre traducción y traducción.

Lamento la parrafada, no he podido actualizar el blog hasta ahora. Espero que nadie se haya sentido ofendido por lo que he dicho, ni que nadie crea que no me gusta traducir. Tampoco es mi intención criticar a esos “traductores perfectos”, a los que envidio en ciertos aspectos. La finalidad de este artículo era desahogarme y decir que cada traductor es un mundo porque ser traductor no implica nada, igual que no lo implica ser médico, abogado, peluquero o publicista.

No penséis que sois “traductores de segunda” porque no cumplís una serie de requisitos. Sería una pena.

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20 comentarios en “El traductor “perfecto”

  1. ¡Ole y ole! me ha encantado tu entrada, muy refrescante y relajante. Yo soy traductora principiante pero llevo un par de años un poco alejada de la traducción porque he estado en China estudiando mandarín, y cuando volví decidí empezar un blog sobre estudio de chino. A partir de ahí empecé a descubrir y descubrir blogs de traductores. En cosa de un mes me he dado cuenta que hoy en día todos los traductores se apuntan al carro del blog. Y no digo que sea malo, si a mi me encanta leer y me parecen súper útiles, pero de verdad, a veces me da por pensar que se debería acuñar un nuevo refrán que dijera así: ¡te gusta más un (…) que a un traductor un blog!
    Saludos, te seguiré a partir a de ahora 🙂

    • jajaja tienes toda la razón, lo bueno de eso es que descubres muchas cosas de impuestos, facturas, becas, experiencias, programas…pero no hay horas en el día para leer tanto blog, eso está claro!
      Me alegro mucho de que te haya gustado la entrada 😉

  2. No hay por qué sentirse ofendido, es tu blog y desahogas cuando quieras. Y es verdad, parece que los anteriores a nosotras y muchos de los traductores que andan por la blogosfera han dejado el listón muy alto y las comparaciones son odiosas.

    No eres una mala traductora por no seguir un estereotipo, imagina lo que sería eso por ejemplo en otra profesión, como la medicina. Si todo médico actuara igual frente a una situación X, ¿dónde quedaría la libertad del paciente para decidir?.

    Pues con la traducción pasa lo mismo. Apuesto a que hay clientes que prefieren saber que su traductor es una persona con una vida social saludable (aunque sea con cervezas) que un ermitaño, o que estas abierta a mil posibilidades de especialización que ser una “friki” de un solo tema.

    En fin, mucho ánimo y relájate, que nadie entra aquí para juzgarte 😉

    • Gracias por los ánimos 😉 Si ya lo dice el refrán “de todo tiene que haber en la viña del señor”. Siempre me he tomado este blog como algo un poco informal y por eso escribo así, pero aunque no tengo especial interés en que un cliente se entere de estas cosas, tampoco me importaría demasiado. Seguro que ellos también se beben sus buenas cañas y se van de tapas cuando tienen ocasión 😉

  3. Elsa Martínez dijo:

    ¡Somos muchos! Me alegra que alguien por fin levante la voz y explique que no todos somos iguales 🙂 Enhorabuena por esta entrada tan divertida y “controvertida”.

  4. Menos mal que de vez en cuando aparecen posts como el tuyo, hartos de triunfalismo, buenrollismo y la plomiza retórica de la autoayuda. A mí también me repatea la gramática, veo películas dobladas y leo libros traducidos (si alguien quiere restringir su gusto por la lectura a las dos o tres lenguas que lea con fluidez, allá él), tengo problemas sincronizando mi teléfono con internet (y maldito lo que me importa) y por nada del mundo cambiaría una cerveza (o unas cuantas) por quedarme delante de la pantalla. Considero la traducción un estilo de vida, pero un estilo de vida no tiene por qué ser una obsesión. A lo otro lo llaman ser un ‘workaholic’, ¿no? Un abrazo y que no te deslumbren los charlatanes que venden humo.

  5. Lo del traductor perfecto me suena un poco al sueño americano: motivación, lucha, ganas y, sobre todo, éxito para todos los que se esfuercen que podrán hacer sus sueños (profesionales) realidad. Esto se vende al no ver los errores del presente de los demás, solo los obstáculos con los que tuvieron que lidiar en el pasado.
    Y, sinceramente, a veces no se necesita ni tanta lucha ni tanto éxito; porque aparte de que la suerte influye queramos o no, ese éxito no es para todos igual y quizá haya alguien que disfrute muchísimo traduciendo pero que no esté dispuesto a sacrificar las pequeñas cosas de la vida cotidiana (una cerveza con los amigos sin internet en el móvil, practicar un deporte en un horario fijado, etc.) por un dolor de cabeza y doscientos euros más.

    Aunque en mi caso particular, sí que me encanta la gramática y mi dispositivo mental suele estar activado para detectar errores y aciertos.

    En fin, que me alegro de que haya una entrada con aire fresco y sinceridad desde dentro :).

    • Hola Bárbara, gracias por pasarte 🙂
      Desde luego, la suerte está infravalorada. Por supuesto que trabajar duro y hacer algunos sacrificios es algo obligado en cualquier trabajo, el problema es estar siempre sacrificándose y vivir para el trabajo todos los días del año. Bueno, más que problema, es una pena y no creo que sea bueno ni para la salud ni para encontrar el sentido de la vida.

      PD: que te guste la gramática es muy bueno! A mi me encantaría encontrarla interesante, pero no hay manera. Para compensar soy “muy fan” de los diccionarios de sinónimos xD

  6. Leyéndote he descubierto que de hecho me entra algo de “remordimiento inconsciente” cuando leo un libro en inglés traducido o me veo una película doblada sola, casi como que me tengo que justificar… A partir de ahora, nada de tonterías y tópicos traductoriles!!! Si al fin y al cabo somos como el resto de los mortales, aunque nos pese… jaja! Buen post 😉

    • Gracias 🙂 Estaba un poco cansada de tanta “chuminá” traductoril y, de hecho, me parece hipócrita no leer libros traducidos ni ver películas dobladas. Si no somos capaces de apreciar la labor que hay detrás nosotros como traductores, ¿quién lo hará? Así que de remordimientos nanay! 😉

  7. Hola Ana.
    Quisiera felicitarte por tu artículo, que me ha encantado. Me he identificado con muchas de las cosas que comentas, muchas veces me he sentido un “bicho raro” por no encajar en ese perfil de traductor perfecto que muchas veces se intenta vender. Primero y ante todo decir que me encanta mi profesión de traductora y la disfruto. Pero compañeros de profesión comentan que no salen de casa en toda la semana, que no recuerdan cuando fue el último fin de semana que salieron de casa, o que les resulta imposible cogerse vacaciones.. Al final acabo sintiéndome culpable por disfrutar de una velada de tapas y cañas entre amigos o por estar deseando que llegue el verano para irme una semana a Punta Cana.

    Yo también lo creo, cada persona es mundo, cada traductor es un mundo y no necesariamente se debe responder a unos determinados requisitos.
    Sonia López Grande

    • Muchas gracias Sonia, acabo de leer tu comentario en Facebook 🙂 Siempre he pensado que ante todo somos humanos, cada uno de nuestro padre y de nuestra madre y por ello todos diferentes. No creo que deba haber ningún “modelo de traductor” pero no todo el mundo piensa igual 😉 De todas formas, como ya te he dicho es un alivio saber que hay más “imperfectos” 😛

  8. Noe dijo:

    Bravo ANa! ^^ Yo me siento más identificada con tu percepción que con las del resto….Yo salgo y disfruto cuando me apetece, la verdad….Tb veo pelis dobladas, entre otras cosas que has mencionado.

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